Nikos Mottas: Trump y Rubio deben ser investigados por genocidio contra la Cuba socialista

Traducido del sitio In Defense of Communism

Por Nikos Mottas

Durante más de seis décadas, Estados Unidos ha intentado disfrazar su agresiva política imperialista contra Cuba como una cuestión de «seguridad nacional», presión diplomática o preocupación por la «democracia».

Detrás de este vocabulario cuidadosamente edulcorado se esconde una realidad mucho más brutal: estrangulamiento económico, coerción política, intimidación extraterritorial y el empeoramiento deliberado de las condiciones materiales de vida de todo un pueblo por el simple hecho de que ese pueblo se niega a renunciar a su Revolución.

Bajo Donald Trump y Marco Rubio, esta política ha entrado en una fase especialmente peligrosa. Las medidas destinadas a restringir el acceso de Cuba a combustible, financiación y suministros esenciales se intensifican, pese a que ya se conocen sus consecuencias para los hospitales, el transporte, la generación de electricidad, la distribución de alimentos, el abastecimiento de agua y la salud pública. La pregunta, por tanto, se plantea con especial urgencia: ¿Puede la imposición deliberada de semejantes condiciones al pueblo cubano constituir potencialmente un genocidio conforme al derecho internacional?

Se trata de una acusación demasiado grave como para reducirla a mera retórica. Pero también de una posibilidad demasiado grave como para descartarla simplemente porque las armas utilizadas sean sanciones, bancos, prohibiciones financieras y restricciones de combustible, en lugar de bombas.

La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 es explícita. Su Artículo II(c) reconoce como uno de los posibles actos constitutivos de genocidio el sometimiento intencional de un grupo nacional, étnico, racial o religioso a «condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial». La Convención es aplicable tanto en tiempos de paz como de guerra, mientras que su Artículo IV deja claro que los gobernantes y funcionarios públicos no están exentos de responsabilidad.

La jurisprudencia internacional ha dado un contenido concreto a esta disposición. En su sentencia de 2015 en el caso Croacia c. Serbia, la Corte Internacional de Justicia explicó que las «condiciones de existencia» contempladas en el Artículo II(c) pueden incluir la privación de alimentos, atención médica, vivienda y otras necesidades indispensables capaces de provocar la destrucción física. La Corte no determinó que se hubiera cometido genocidio en aquel caso concreto porque no se había probado la necesaria intención genocida. Pero el principio jurídico es claro: la privación deliberada de las necesidades materiales indispensables para la vida puede constituir el elemento material del genocidio.

Esta distinción es decisiva. El genocidio requiere una intención específica: no simplemente el conocimiento de que se provocarán penurias, sino la intención de destruir, total o parcialmente de manera sustancial, al grupo protegido como tal. Ningún argumento serio debería pretender que esa intención ya ha sido establecida judicialmente en el caso de Cuba. Pero tampoco puede convertirse el requisito de la intención en un cómodo escudo que impida toda investigación cuando una población nacional entera es sometida a medidas que afectan a recursos indispensables para su supervivencia.

Y en el caso de Cuba, el historial documental de la política estadounidense resulta particularmente incriminatorio.

El 6 de abril de 1960, el subsecretario adjunto de Estado de Estados Unidos Lester D. Mallory redactó un memorando que sigue siendo una de las expresiones más descarnadas de política imperialista jamás plasmadas por escrito. Mallory reconocía que la mayoría de los cubanos apoyaba a Fidel Castro y que no existía una oposición política efectiva capaz de derrocar al gobierno revolucionario. Su conclusión fue, por tanto, recomendar el debilitamiento de la vida económica cubana, privar al país de dinero y suministros y provocar «hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno».

Difícilmente puede exagerarse la importancia de este documento. Puesto que el pueblo cubano apoyaba a la Revolución, el propio pueblo cubano debía convertirse en blanco de la presión económica. El hambre y la desesperación no se presentaban como efectos colaterales lamentables. Fueron identificados conscientemente como instrumentos para lograr el derrocamiento político.

Este es el ADN histórico del bloqueo estadounidense.

Han cambiado los nombres de los presidentes y los mecanismos se han vuelto más sofisticados. Las sanciones financieras, las restricciones bancarias, las sanciones secundarias y la intimidación de terceros países han ampliado el arsenal. Sin embargo, el objetivo de clase sigue siendo reconocible: hacer que el precio material de defender el socialismo resulte tan insoportable que el pueblo cubano sea empujado hacia la rendición y la restauración capitalista.

La escalada actual otorga una renovada importancia a esa continuidad histórica. Las medidas destinadas a restringir el acceso de Cuba al combustible no afectan únicamente a los ingresos del Estado, sino al funcionamiento más elemental de la vida civil. Combustible significa electricidad. Significa hospitales en funcionamiento, ambulancias, transporte público, refrigeración, maquinaria agrícola, distribución de alimentos y bombas de agua. En una isla ya sometida a severas restricciones financieras y comerciales, estrangular deliberadamente el acceso a la energía significa interferir en prácticamente todos los sistemas de los que depende la vida humana.

Para una familia cubana, el bloqueo no es una disputa abstracta entre gobiernos. Se vive en las horas sin electricidad, en los medicamentos que no pueden conseguirse, en el transporte que no funciona y en los tratamientos hospitalarios que deben aplazarse porque faltan recursos esenciales. Es precisamente en este punto donde la guerra económica adquiere carne y sangre.

Expertos de las Naciones Unidas han advertido repetidamente sobre el impacto de las medidas coercitivas estadounidenses en el acceso a alimentos, salud, agua, saneamiento, educación y desarrollo en Cuba. Estas advertencias son importantes porque demuestran que las consecuencias humanitarias de esta política difícilmente pueden describirse como imprevistas. El conocimiento de dichas consecuencias no demuestra por sí mismo una intención genocida, pero adquiere una importancia fundamental cuando un gobierno es advertido formalmente de que sus medidas están socavando condiciones indispensables para la vida de la población y, aun así, decide endurecerlas.

La propia retórica del secretario de Estado Marco Rubio merece, por tanto, un escrutinio particular. Su declaración de que Cuba debe quedarse sin «válvulas de escape», combinada con la determinación de una administración empeñada en cerrar las vías por las que la isla pueda obtener alivio económico, no puede descartarse como simple teatro político. Cuando este lenguaje acompaña políticas que afectan a la energía, las finanzas y el acceso a bienes esenciales, resulta necesario preguntarse si el sufrimiento de la población es considerado simplemente una consecuencia no deseada o el propio mecanismo mediante el cual se espera provocar el colapso político. Eso es precisamente lo que una investigación seria debería determinar.

¿Qué evaluaciones humanitarias recibieron Trump y Rubio? ¿Qué se les comunicó acerca de los efectos de las restricciones de combustible sobre los hospitales, la electricidad, el abastecimiento de agua y la salud pública? ¿Funcionaban realmente las exenciones humanitarias o quedaban neutralizadas por el temor de bancos, aseguradoras, compañías navieras y proveedores? ¿Se toleraba la privación a regañadientes o se la consideraba útil porque se esperaba que las penurias generasen desesperación y desestabilización?

Si las pruebas demostraran que se impusieron condiciones destructivas de existencia con la intención específica exigida por el derecho internacional de destruir físicamente a una parte sustancial del grupo nacional cubano, entonces el crimen tendría un nombre preciso: genocidio.

Sin embargo, el caso jurídico contra Washington no comienza ni termina ahí. La Corte Internacional de Justicia ya ha establecido otro principio de relevancia directa para Cuba. En Nicaragua c. Estados Unidos, en 1986, la Corte sostuvo que todo Estado soberano tiene derecho a elegir libremente su sistema político, económico, social y cultural, y que la intervención coercitiva en asuntos pertenecientes a esa elección soberana viola el derecho internacional. Estados Unidos fue declarado responsable de violar los principios de no intervención y soberanía mediante sus acciones contra Nicaragua.

La implicación para Cuba es evidente. Washington no posee ningún derecho legal a decidir que el socialismo debe desaparecer de la isla. No tiene derecho a utilizar la coerción económica para obligar a otro pueblo soberano a modificar su sistema político y económico. La igualdad soberana de los Estados no deja de existir cuando a la Casa Blanca le desagrada el orden social elegido por otro pueblo.

La Corte Internacional de Justicia ya se lo ha dicho a Estados Unidos.

La jurisprudencia penal internacional reciente también refuerza el principio de que la privación puede constituir en sí misma un arma. En los procedimientos relativos a Gaza, la Corte Penal Internacional consideró la privación intencional de alimentos, agua, medicamentos, combustible y electricidad como una conducta potencialmente criminal capaz de generar responsabilidad penal individual. Cuba y Gaza son situaciones jurídica y fácticamente diferentes y ninguna comparación seria debe equipararlas mecánicamente. Pero el principio subyacente es importante: la ausencia de bombas no convierte en jurídicamente inocua una privación impuesta deliberadamente.

Estados Unidos ni siquiera puede alegar que semejante principio sea ajeno a su propio ordenamiento jurídico. En virtud del 18 U.S.C. §1091, la legislación federal estadounidense tipifica como genocidio, entre otras conductas, el sometimiento de un grupo nacional a condiciones de existencia destinadas a provocar su destrucción física, total o parcialmente de manera sustancial. La ley exige intención específica, al igual que el derecho internacional. Pero el propio Código Penal estadounidense reconoce el principio de que la destrucción puede perseguirse mediante la imposición de determinadas condiciones de vida.

Trump, Rubio y otros funcionarios responsables de la actual escalada deben, por tanto, ser investigados por cualquier autoridad competente que posea jurisdicción legal. Deben preservarse las comunicaciones internas, las evaluaciones del impacto humanitario y las deliberaciones políticas. Debe establecerse rigurosamente la relación entre las medidas adoptadas en Washington y sus consecuencias materiales en los hospitales, hogares, centros de trabajo y centrales eléctricas de Cuba.

Si las pruebas demuestran la intención específica exigida por el derecho sobre genocidio, debe procederse penalmente. Si ese umbral no se alcanza, la conducta no se vuelve repentinamente legal. Persisten cuestiones relativas a la intervención coercitiva prohibida, la persecución, posibles crímenes de lesa humanidad conforme a la jurisdicción aplicable y violaciones sistemáticas de derechos fundamentales como la vida, la salud, la alimentación y el desarrollo.

La precisión jurídica no debilita la acusación contra el imperialismo. La fortalece.

Los comunistas no albergamos ilusiones acerca del carácter de clase del actual orden internacional. El derecho internacional funciona en un mundo dominado por el capital monopolista, los bloques militares y unas relaciones enormemente desiguales entre los Estados. Su aplicación ha demostrado repetidamente un brutal doble rasero: los países más débiles son amenazados, sancionados, invadidos y procesados, mientras las grandes potencias imperialistas se arrogan privilegios que jamás tolerarían a otros.

Pero eso no constituye motivo alguno para abandonar el terreno jurídico al imperialismo. Washington sermonea incesantemente a la humanidad sobre el «derecho internacional», los «derechos humanos» y un «orden basado en reglas». Sus propias acciones deben someterse, por tanto, al mismo escrutinio. Los principios jurídicos invocados contra otros deben aplicarse también a quienes dirigen la potencia imperialista más poderosa del planeta.

Y cuando se aplican a Cuba, la contradicción resulta flagrante.

Cuba no está sometida a una guerra económica porque amenace la existencia de Estados Unidos. Semejante afirmación sería absurda. Una isla caribeña de alrededor de diez millones de habitantes no representa un peligro militar para la potencia imperialista más fuertemente armada de la historia. Las raíces de la hostilidad de Washington se encuentran en otra parte: en la propiedad, el poder y la clase.

La Revolución Cubana expropió grandes intereses capitalistas, acabó con la dominación de la vieja oligarquía burguesa y terrateniente, golpeó la posición privilegiada de los monopolios estadounidenses y proclamó el derecho a construir el socialismo a apenas noventa millas de Florida.

¡Ese fue el crimen imperdonable!

Batista podía torturar, asesinar y encarcelar porque la propiedad capitalista permanecía a salvo y los intereses estadounidenses estaban protegidos. La Cuba revolucionaria podía erradicar el analfabetismo masivo, crear un sistema universal de salud pública, desarrollar la ciencia y la medicina, enviar médicos a pueblos necesitados y derramar sangre cubana en la lucha contra el apartheid; nada de esto podía reconciliar a Washington con la Revolución porque la cuestión decisiva nunca fue humanitaria.

La cuestión decisiva era qué clase detentaba el poder.

Por tanto, el bloqueo debe entenderse por lo que realmente es: guerra de clases internacionalizada. Su objetivo estratégico no es una abstracta «transición democrática». Es revertir el resultado social de la Revolución Cubana: la restauración capitalista, el desmantelamiento del poder socialista y la reintegración de Cuba en la órbita económica y geopolítica del imperialismo estadounidense.

Su carácter extraterritorial deja todavía más al descubierto esta arrogancia imperialista. Washington no se limita a decidir lo que pueden hacer las empresas estadounidenses. Intenta dictar el comportamiento de bancos extranjeros, aseguradoras, compañías navieras, inversionistas y gobiernos soberanos, amenazándolos por mantener relaciones económicas con Cuba. El tan celebrado «orden internacional basado en reglas» se vuelve repentinamente muy flexible cuando están en juego los intereses del imperialismo estadounidense.

El cinismo alcanza su expresión más grotesca cuando Washington señala después las penurias generadas por la guerra económica como prueba del fracaso del socialismo. Restringe el acceso de Cuba a la energía y señala los apagones. Obstaculiza las finanzas y las transacciones internacionales y después da lecciones a La Habana sobre «ineficiencia». Ahuyenta a los proveedores y posteriormente presenta la escasez como prueba contra la propiedad social.

El imperialismo contribuye a abrir la herida y después señala la sangre como prueba de que la víctima está enferma.

El pueblo cubano no necesita la compasión humanitaria de Washington. Necesita que Washington quite sus manos de Cuba. Necesita que se levante el bloqueo, que se respete su soberanía y que se reconozca su derecho a determinar su propio sistema social sin chantaje económico, amenazas ni políticas calculadas para generar hambre y desesperación.

Trump, Rubio y sus colaboradores deben, por tanto, responder por la política que conscientemente intensifican. La posibilidad de que determinados elementos de esa política puedan entrar en el marco jurídico del genocidio debe investigarse seriamente, especialmente cuando la privación de recursos indispensables se combina con una estrategia abiertamente proclamada de eliminar las «válvulas de escape» económicas de Cuba.

Pero los comunistas no debemos confundir los tribunales con el campo de batalla decisivo.

La estrategia de Washington siempre ha descansado sobre un cálculo político: hacer la vida cotidiana lo suficientemente dura, agotar a la población, transformar la escasez en desmoralización, convertir la desmoralización en contrarrevolución y conseguir mediante el estrangulamiento económico lo que la invasión, el sabotaje, el terrorismo y décadas de subversión no han podido conseguir.

Su verdadero objetivo no es simplemente el gobierno cubano. Es el propio poder revolucionario.

Por esta razón, la condena definitiva de los responsables no puede medirse únicamente en acusaciones formales o decisiones judiciales. Se medirá, ante todo, por el fracaso de su estrategia.

La respuesta a un imperialismo que convierte la privación en un arma contra el socialismo no puede ser retroceder ante el socialismo. Debe ser el fortalecimiento del poder obrero y popular, la defensa de la propiedad social, una planificación socialista más eficaz, una participación popular más profunda y la movilización inquebrantable de las capacidades productivas de Cuba al servicio de las necesidades de la clase trabajadora y del pueblo.

En otras palabras: más socialismo, no menos.

Si se demuestra la intención específica exigida por el derecho internacional, Trump, Rubio y cualquier otro funcionario responsable deberán responder por genocidio contra el pueblo cubano. Las pruebas deberán determinar esa cuestión jurídica.

La Historia, sin embargo, pronunciará otra sentencia.

Será la continuidad de la Revolución Cubana, la resistencia del pueblo cubano, la derrota de todo proyecto de restauración capitalista y la profundización de la construcción socialista en suelo cubano.

Durante más de seis décadas, el imperialismo estadounidense ha intentado demostrar que Cuba no puede seguir siendo soberana, revolucionaria y socialista. Su condena más devastadora será una Cuba que demuestre, una vez más, que sí puede.

Notas

  1. ONU — Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio
  2. La CIJ señala que las «condiciones de existencia» pueden incluir la privación de alimentos, atención médica, vivienda o ropa, la falta de higiene y el agotamiento, siempre que la conducta esté dirigida a provocar la destrucción física. CIJ — Croacia c. Serbia, sentencia de 3 de febrero de 2015
  3. U.S. Department of State — Memorando de Lester D. Mallory, 6 de abril de 1960
  4. CIJ — Nicaragua c. Estados Unidos, sentencia de 27 de junio de 1986
  5. Corte Penal Internacional — Situación en el Estado de Palestina
  6. 18 U.S.C. §1091 — Genocide

* Nikos Mottas es el redactor jefe de En Defensa del Comunismo.

https://www.idcommunism.com/2026/08/trump-and-rubio-should-be-investigated-for-genocide-against-socialist-cuba.html

Raúl Castro es un héroe: Los verdaderos criminales son los imperialistas estadounidenses

Por Nikos Mottas

Raúl Castro no es, bajo ningún concepto, un criminal, por más desesperadamente que la administración Trump intente presentarlo como tal. Es un revolucionario que dedicó su vida a la lucha contra la dictadura, la dominación extranjera y la explotación capitalista en Cuba. Las renovadas amenazas en torno a una posible orden de arresto estadounidense contra él no son más que otro acto de arrogancia imperial por parte de un Estado que lleva más de sesenta años intentando asfixiar a la Revolución Cubana mediante el bloqueo, el sabotaje, la guerra económica y la agresión política permanente.

La hipocresía de Washington es difícil de exagerar. Los mismos Estados Unidos que invadieron países, organizaron golpes de Estado, armaron fuerzas reaccionarias y destruyeron sociedades enteras en defensa de sus intereses geopolíticos, ahora pretenden presentarse como defensores de la “justicia” y la “democracia”. El mismo establishment político que financia guerras, respalda castigos colectivos y apoya abiertamente regímenes criminales en todo el mundo, de repente pretende arrogarse autoridad moral cuando se trata de la Cuba revolucionaria.

Estados Unidos también tiene una larga historia de protección y legitimación de extremistas violentos anticastristas que operan desde Miami: individuos y redes vinculados al sabotaje, los atentados y décadas de agresión terrorista contra Cuba. Ese mismo establishment político intenta ahora dar lecciones al mundo sobre “justicia” y “democracia”.

Raúl Castro pertenece a la generación histórica que derrocó la dictadura de Batista, un régimen de represión, corrupción y total subordinación a los intereses económicos estadounidenses. Junto a Fidel Castro, Che Guevara y miles de revolucionarios cubanos, aquella generación transformó Cuba de un patio trasero de corporaciones norteamericanas e intereses mafiosos en un país independiente que garantizó salud pública, educación, alfabetización y dignidad a millones de personas humildes.

Esa es la verdadera razón por la que Cuba ha sido atacada durante décadas. Como dijo célebremente Fidel Castro: “No nos perdonan haber hecho una Revolución socialista bajo las propias narices de los Estados Unidos.”

Durante más de sesenta años, Estados Unidos ha intentado quebrar a la Revolución Cubana por todos los medios posibles. Estrangulamiento económico, aislamiento diplomático, planes de asesinato, campañas de desestabilización e interminables sanciones fueron diseñados para obligar a Cuba a volver a la dependencia y la sumisión. Y, sin embargo, Cuba resistió. A pesar de enormes dificultades, la Cuba socialista alcanzó conquistas sociales que siguen estando fuera del alcance de amplios sectores de la población incluso dentro de los países capitalistas más ricos.

Donald Trump y las fuerzas cada vez más reaccionarias que lo rodean representan el rostro más agresivo del imperialismo estadounidense contemporáneo. Su obsesión con Cuba no tiene absolutamente nada que ver con los “derechos humanos”. Cuba sigue siendo un objetivo porque representa un acto histórico de desafío: un pequeño país que resistió el poder de Estados Unidos y sobrevivió. Esa realidad continúa enfureciendo al establishment imperial en Washington.

La campaña contra Raúl Castro, por lo tanto, no está dirigida simplemente contra un individuo. Es un ataque contra toda la legitimidad histórica de la Revolución Cubana. Busca criminalizar la propia lucha antiimperialista mientras borra el largo historial de violencia, intervenciones y dominación ejercidas por Estados Unidos en América Latina y el resto del mundo.

Pero existe una memoria histórica que el imperialismo no puede borrar tan fácilmente.

Millones de personas en todo el mundo siguen viendo la Revolución Cubana como un símbolo de soberanía, resistencia y solidaridad internacional. Más allá de los debates que puedan existir sobre el camino seguido por Cuba, hay un hecho innegable: la Revolución rompió las cadenas de la dominación extranjera y demostró que incluso una pequeña nación podía enfrentarse al poder imperial sin rendirse.

Pase lo que pase, Raúl Castro seguirá formando parte de esa historia gloriosa. En cambio, los arquitectos de las sanciones, la agresión y la dominación imperial pasarán a formar parte del largo historial de imperialismo, opresión y violencia.

* Nikos Mottas es el redactor jefe de En Defensa del Comunismo.

Traducido del original: Raúl Castro is a hero: The real criminals are the U.S. Imperialists

20+1 MITOS Y VERDADES SOBRE CUBA – El nuevo libro de Nikos Mottas se publicó en Grecia

NIKOS MOTTAS
20+1 MITOS Y VERDADES SOBRE CUBA
REVOLUCIÓN – CONSTRUCCIÓN SOCIALISTA – PROPAGANDA IMPERIALISTA

El nuevo libro de Nikos Mottas, titulado “20+1 MITOS Y VERDADES SOBRE CUBA”, ha sido publicado en el idioma griego por Ediciones New Star.

Una isla que resistió el asedio imperialista más prolongado de los siglos XX y XXI. Un pueblo que eligió vivir con dignidad, a pesar de la pobreza, los bloqueos y las amenazas. Un experimento social que —con todas sus contradicciones— no se limitó a cuestionar gobiernos o regímenes, sino el propio sistema de dominación capitalista.

Este libro intenta arrojar luz sobre aspectos cruciales de la Revolución Cubana, del proceso de construcción socialista, así como de la implacable propaganda que la acompaña hasta nuestros días. Con profundidad histórica, coherencia teórica y realismo político, examina los dilemas, las victorias y las derrotas de un ejemplo histórico único.

Cuba no es un vestigio de otra época, sino una prueba de que siguen existiendo caminos alternativos de desarrollo y organización social. Cien años después del nacimiento de Fidel Castro, la llama de la revolución continúa ardiendo. No como un “mausoleo de ideas superadas”, como pretende presentarlo el discurso ideológico dominante del capitalismo, sino como un recordatorio vivo de que el socialismo-comunismo sigue siendo más necesario y actual que nunca.

Nikos Mottas es politólogo, autor y periodista. Entre otras publicaciones, es autor del libro «Che Guevara, Embajador de la Revolución» (2021).

Νίκος Μόττας: Ομιλία στην παρουσίαση του βιβλίου «Ο Τσε της Ποίησης» του Μπάμπη Ζαφειράτου

Ομιλία του Νίκου Μόττα στην εκδήλωση παρουσίασης του βιβλίου του Μπάμπη Ζαφειράτου «Ο Τσε της Ποίησης – Ο Ποιητής των Ποιητών», που συνέπεσε με την 58η επέτειο από τη δολοφονία του Ερνέστο Τσε Γκεβάρα, την 8η Οκτωβρίου 2025 στο Studio New Star Art Cinema.

Φίλες και φίλοι –

υπάρχουν βιβλία που τα διαβάζεις…
υπάρχουν όμως και βιβλία που σε κοιτούν πίσω απ’ τις σελίδες τους και σε διαβάζουν αυτά.–

Σε κοιτούν κατάματα –
και σε ρωτούν:
τι κάνεις με τη ζωή σου, με τα όνειρά σου, με την αδικία που βλέπεις γύρω σου;

Ένα τέτοιο βιβλίο είναι «Ο Τσε της Ποίησης» του φίλου Μπάμπη Ζαφειράτου που παρουσιάζουμε σήμερα. –

Δεν είναι απλώς μια μελέτη για τον Ερνέστο Τσε Γκεβάρα·
είναι ένα ταξίδι μέσα στη φλόγα του ανθρώπου που τόλμησε να ενώσει την ποίηση με την επανάσταση. –
Ένα βιβλίο που δείχνει πως οι στίχοι μπορούν να γίνουν πράξη –
και πως η πράξη, όταν κουβαλά ψυχή, μπορεί να γίνει ποίηση. ––

Ο Ζαφειράτος μάς παρουσιάζει τον Τσε όχι όπως τον έχουμε συνηθίσει στις αφίσες και στα συνθήματα, –
αλλά όπως τον βλέπει η Ιστορία όταν σκύβει προσεκτικά: –
ως έναν άνθρωπο ευαίσθητο, οραματιστή, βαθιά στοχαστικό
έναν ποιητή που έζησε μέσα στη φωτιά της πράξης,
κι έναν κομμουνιστή που μετουσίωσε την ιδεολογία του σε τρόπο ζωής. –

Μέσα από τις εξακόσιες δέκα σελίδες του βιβλίου,
παρακολουθούμε τον Τσε να μεταμορφώνεται από νέο φοιτητή της ιατρικής σε οικουμενικό σύμβολο
μα πάντα με ένα σημειωματάριο στην τσέπη. –

Γιατί ο Τσε έγραφε.
Έγραφε για τον πόνο, για τη μοναξιά, για την αδικία. –
Έγραφε για να κρατήσει τη μνήμη όρθια. –
Και η γραφή του – όπως αναδεικνύει υπέροχα ο Ζαφειράτος – δεν ήταν διακοσμητική·
ήταν πολιτική πράξη. ––

Η ποίηση, για τον Τσε, δεν ήταν απόδραση από την πραγματικότητα·
ήταν όπλο για την αλλαγή της . –
Ήταν η μορφή που έπαιρνε η ταξική πάλη μέσα στην ψυχή. –
Γιατί, όταν οι λαοί στενάζουν, η ποίηση γίνεται η φωνή τους. –
Κι όταν ο κόσμος σωπαίνει, η ποίηση γίνεται κραυγή. –

Στη Ρωσία της Οχτωβριανής Επανάστασης, στην Ισπανία του εμφυλίου, στο Στάλινγκραντ, στην Κούβα, στη Χιλή, στη Μακρονήσο, στην Κύπρο, σήμερα στην Γάζα —
οι στίχοι έγιναν σύνθημα, και το τραγούδι έγινε σημαία. –

Αυτό το πνεύμα διαπερνά κάθε σελίδα του βιβλίου,
το ίδιο πνεύμα που ενέπνευσε τον Τσε να αγωνιστεί για τον σοσιαλισμό-κομμουνισμό,
όχι σαν αποστεωμένη θεωρία, αλλά σαν καθημερινή πράξη αξιοπρέπειας. ––

Ο συγγραφέας δεν περιορίζεται στα ποιήματα του ίδιου του Τσε·
παρουσιάζει και τα ποιήματα που γράφτηκαν γι’ αυτόν
από τους κορυφαίους ποιητές της Λατινικής Αμερικής:
τον Πάμπλο Νερούδα, τον Νικολάς Γκιγιέν, τον Μάριο Μπενεντέτι, τον Κορτάσαρ. –
Ποιητές που είδαν στον Τσε όχι μόνο έναν αντάρτη,
αλλά έναν ποιητή των ποιητών. –
Έναν άνθρωπο που, όπως λέει ο Ζαφειράτος,
«κατάκτησε και τις δύο τέχνες: έκανε την ποίηση επανάσταση και την επανάσταση ποίηση». ––

Κι εκεί, μέσα σ’ αυτό το μεγάλο ποτάμι της λογοτεχνικής μνήμης –
αντηχεί μια φωνή που ξεπερνά σύνορα και εποχές. –
Είναι η φωνή του Ναζίμ Χικμέτ, που μας θυμίζει:
«Οι πιο όμορφες θάλασσες, δεν έχουμε ακόμα ταξιδέψει».
Και η φωνή του Γιάννη Ρίτσου, από τη Ρωμιοσύνη:
«Αυτά τα δέντρα δεν βολεύονται με λιγότερο ουρανό».
Ποιητές που, όπως και ο Τσε, πίστεψαν ότι η ποίηση δεν είναι καταφύγιο, αλλά όρκος αγώνα. –
Κι έτσι, μέσα από το έργο του Ζαφειράτου,
η επαναστατική ποίηση δεν ανήκει πια σε μια ήπειρο·
γίνεται παγκόσμια γλώσσα της ελευθερίας. ––

Η δύναμη του βιβλίου βρίσκεται στη λεπτομέρεια – και στη σύνθεση. –
Ο Ζαφειράτος δεν καταγράφει απλώς γεγονότα· τα ερμηνεύει με το βλέμμα του δημιουργού. –
Στις σελίδες του, η Κούβα δεν είναι απλώς ένας τόπος –
είναι ένας στίχος που πάλλεται. –
Η Βολιβία δεν είναι πεδίο μάχης,
αλλά σκηνικό ενός ποιήματος που γράφεται με αίμα και όνειρα. –
Κι ο ίδιος ο Τσε – δεν είναι απλώς επαναστάτης·
είναι ένας άνθρωπος που πάλεψε να κρατήσει την ψυχή του καθαρή μέσα στη λάσπη της Ιστορίας. ––

Το βιβλίο «Ο Τσε της Ποίησης» είναι, θα έλεγα, μια πράξη αγάπης προς τον λόγο και προς τον άνθρωπο. –
Μια έκδοση που δείχνει πως ο Ζαφειράτος δεν είναι απλώς μεταφραστής ή σχολιαστής –
αλλά συνοδοιπόρος. –
Και μέσα από τη δική του ματιά, ο Τσε δεν είναι πια μακρινός μύθος·
είναι ένας φίλος που κάθεται απέναντί μας και μας ρωτά –
«Κι εσύ, ποια ποίηση γράφεις με τη ζωή σου;» ––

Γιατί στο τέλος, φίλες και φίλοι –
αυτό είναι και το βαθύτερο μήνυμα του βιβλίου: –
ότι η ποίηση είναι μορφή ευθύνης. –
Είναι η ευαισθησία που γίνεται στάση ζωής –
η συγκίνηση που γίνεται συνείδηση. –
Και μέσα σε αυτό, η επανάσταση δεν είναι πια μόνο πολιτική·
είναι υπαρξιακή. –
Είναι ο αγώνας του ανθρώπου – να μείνει άνθρωπος. ––

Κλείνοντας –
θα έλεγα πως ο Μπάμπης Ζαφειράτος, με αυτό το έργο,
δεν έγραψε απλώς ένα βιβλίο για τον Τσε·
έγραψε ένα βιβλίο με τον Τσε. –
Ένα βιβλίο που τον ανασταίνει μέσα από τις λέξεις·
που θυμίζει πως τα όνειρα, όταν έχουν ψυχή, δεν πεθαίνουν ποτέ. –

Ίσως τελικά αυτό να είναι και το πραγματικό μήνυμα του «Τσε της Ποίησης»: –
ότι η ποίηση και η επανάσταση είναι δύο μορφές της ίδιας ανάγκης –
της ανάγκης να αλλάξουμε τον κόσμο, ξεκινώντας από τον εαυτό μας. –

Σας ευχαριστώ. –

Με μεγάλη επιτυχία παρουσιάστηκε το βιβλίο του Μπάμπη Ζαφειράτου «Ο Τσε της Ποίησης-Ο Ποιητής των Ποιητών»

Με μεγάλη επιτυχία, παρουσία πλήθους κόσμου, παρουσιάστηκε την Τετάρτη 8 Οκτωβρίου 2025, στο Studio New Star Art Cinema στην Αθήνα, το βιβλίο του Μπάμπη Ζαφειράτου «Ο Τσε της Ποίησης – Ο Ποιητής των Ποιητών».

Το βιβλίο, που κυκλοφορεί από τις Εκδόσεις New Star, αποκαλύπτει τον Τσε ως ποιητή, αναδεικνύοντας τη βαθιά του σχέση με την ποίηση και τους ποιητές. Ο Μπ. Ζαφειράτος περιλαμβάνει δικά του ποιήματα, κείμενα και διηγήματα, αλλά και έργα γραμμένα γι’ αυτόν, αγαπημένα του ποιήματα και κείμενα που τον συνόδευσαν ως το τέλος. Με εισαγωγή, χρονοβιοεργογραφία, κείμενα του Εδουάρδο Γκαλεάνο, φωτογραφίες,πορτρέτα και πλούσιο τεκμηριωτικό υλικό, σκιαγραφείται όχι μόνο ο «Μεγάλος Ποιητής της Επανάστασης», αλλά και ο λογοτέχνης, ο σκακιστής, ο οικονομολόγος, ο φωτογράφος Τσε – ο «Ποιητής των Ποιητών».

Στην εκδήλωση, στην οποία τιμήθηκε η 58η επέτειος από τη δολοφονία του Ερνέστο Τσε Γκεβάρα, χαιρέτησαν ο Πρέσβης της Δημοκρατίας της Κούβας στην Ελλάδα Aramis Fuente Hernandez και ο Πρόεδρος του Ελληνοκουβανικου Συνδέσμου Φιλίας και Αλληλεγγύης Νίκος Καρανδρέας.

Για το βιβλίο μίλησαν οι:

  • Γιώργος Κεντρωτής , συγγραφέας, τέως καθηγητής Θεωρίας της Μετάφρασης στο Ιόνιο Πανεπιστήμιο.
  • Βύρων Κώττης, τέως καθηγητής Νέων Ελληνικών και Συγκριτικής Φιλολογίας. (Πανεπιστήμιο Ρεν 2, Γκρενόμπλ 3, Νεοελληνικό Ινστιτούτο Σορβόννης 4).
  • Νίκος Μόττας, πολιτικός επιστήμονας-Συγγραφεας.
  • Μπάμπης Ζαφειράτος, ποιητής, συγγραφέας, μεταφραστής.

Ο Εκδότης της New Star Βελισσάριος Κοσσυβάκης συντόνισε την εκδήλωση.

Μουσικό πρόγραμμα επιμελήθηκαν και παρουσίασαν οι Ευτυχία Μπίμη στο τραγούδι και ο Βασίλης Καβουκιδης στο πιάνο.

Δείτε βίντεο από την εκδήλωση (Βιντεοσκόπηση: Στέργιος Βασιλείου)

58 χρόνια από τη δολοφονία του Τσε Γκεβάρα: Βιβλιοπαρουσίαση «Ο ΤΣΕ ΤΗΣ ΠΟΙΗΣΗΣ» του Μπάμπη Ζαφειράτου (8/10/2025)

ΕΚΔΗΛΩΣΗ

58 ΧΡΟΝΙΑ ΑΠΟ ΤΗΝ ΔΟΛΟΦΟΝΙΑ ΤΟΥ ΤΣΕ

ΒΙΒΛΙΟΠΑΡΟΥΣΙΑΣΗ

«Ο ΤΣΕ ΤΗΣ ΠΟΙΗΣΗΣ – Ο Ποιητής Των Ποιητών»

Του Μπάμπη Ζαφειράτου

Εκδόσεις NEW STAR

Θα χαιρετίσουν:

ο Πρέσβης της Κούβας στην Ελλάδα Aramis Fuente Hernandez

και ο ΠΡΟΕΔΡΟΣ ΤΟΥ ΕΛΛΗΝΟΚΟΥΒΑΝΙΚΟΥ ΣΥΝΔΕΣΜΟΥ ΦΙΛΙΑΣ ΚΑΙ ΑΛΛΗΛΕΓΓΥΗΣ –Νίκος Καρανδρέας

Θα μιλήσουν οι :

  • Γιώργος Κεντρωτής, συγγραφέας, τέως καθηγητής Θεωρίας της Μετάφρασης στο Ιόνιο Πανεπιστήμιο.
  • Βύρων Κώττης, τέως καθηγητής Νέων Ελληνικών και Συγκριτικής Φιλολογίας (Πανεπιστήμιο Ρεν 2, Γκρενόμπλ 3, Νεοελληνικό Ινστιτούτο Σορβόννης 4).
  • Νίκος Μόττας, πολιτικός επιστήμονας, συγγραφέας
  • Μπάμπης Ζαφειράτος, ποιητής, συγγραφέας, μεταφραστής

Ο Εκδότης Βελισσάριος Κοσσυβάκης θα συντονίσει την εκδήλωση.

Την εκδήλωση θα πλαισιώσουν μουσικά οι:

  • Ευτυχία Μπίμη – Τραγούδι,
  • Βασίλης Καβουκίδης – Πιάνο

ΤΕΤΑΡΤΗ 8/10 στις 19:30

ΕΛΕΥΘΕΡΗ ΕΙΣΟΔΟΣ

στο STUDIO new star art cinema

Σταυροπούλου 33 & Σπάρτης, Αθήνα 112 52

Στο Σκοπευτήριο της Καισαριανής η Αλέιδα Γκεβάρα

Η Αλέιδα Γκεβάρα, κόρη του Τσε, η οποία αυτές τις μέρες βρίσκεται στη χώρα μας με αφορμή τη συμπλήρωση 57 χρόνων από τη δολοφονία του πατέρα της, αλλά και την έκδοση του συνόλου του έργου του στα ελληνικά, το απόγευμα της Κυριακής επισκέφτηκε το Σκοπευτήριο της Καισαριανής καθώς και το Μουσείο ΕΑΜικής Εθνικής Αντίστασης. Εκεί την υποδέχτηκαν θερμά ο δήμαρχος της πόλης Ηλίας Σταμέλος και μέλη της δημοτικής αρχής.

Η επικεφαλής του Κέντρου Μελετών Τσε Γκεβάρα της Αβάνας βρέθηκε στο χώρο της Θυσίας των 200 κομμουνιστών την Πρωτομαγιά του 1944 αλλά και εκατοντάδων ακόμη αγωνιστών και κατέθεσε στεφάνι, αφού ενημερώθηκε για την ιστορία του Θυσιαστηρίου. Στη συνέχεια ξεναγήθηκε στο Μουσείο ΕΑΜικής Αντίστασης όπου παρακολούθησε με μεγάλο ενδιαφέρον την παρουσίαση που της έγινε για την ένδοξη ιστορία της Καισαριανής και γενικότερα της ΕΑΜικής Αντίστασης στη χώρα μας.

Ο Δήμαρχος Καισαριανής προσέφερε αναμνηστικά δώρα στην Αλέιδα Γκεβάρα η οποία υπέγραψε στο τέλος στο βιβλίο επισκεπτών του Μουσείου με τα παρακάτω λόγια:

« Με μεγάλη ευχαρίστηση μαθαίνω την ύπαρξη της δύναμης και τρυφερότητας ενός λαού. Ελπίζω να μην ξεχάσετε ποτέ την ιστορία και τις αξίες των ριζών σας και κάποια μέρα να μπορέσετε να δώσετε εκείνες τις θυσίες στον κόσμο σας, που ποτέ δεν τελειώνουν, αυτές για έναν καλύτερο κόσμο για όλους. Για πάντα!»

Παρευρέθηκαν μεταξύ άλλων ο πρόεδρος του Δημοτικού Συμβουλίου Νικόδημος Κατσαρέλης, ο πρώην δήμαρχος Καισαριανής Γιώργος Κατημερτζής, αντιδήμαρχοι, δημοτικοί σύμβουλοι της «Λαϊκής Συσπείρωσης», η γραμματέας της Πανελλήνιας Ένωσης Αγωνιστών Εθνικής Αντίστασης και Δημοκρατικού Στρατού Ελλάδος και μέλη της διοικούσας και του παραρτήματος Καισαριανής της ΠΕΑΕΑ – ΔΣΕ. Την ξενάγηση πραγματοποίησε ο Κώστας Γαβριλάκης, πρόεδρος του παραρτήματος της ΠΕΑΕΑ- ΔΣΕ.